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El movimiento de la ISR ha evolucionado de acuerdo con las características económicas, legales y sociales de cada nación. En EE.UU., por ejemplo, muchas de las carteras de ISR se han formado por exclusión, es decir, mediante la eliminación de industrias socialmente no responsables, como la tabaquera o la nuclear. Así pues, un fondo que excluya a las compañías tabaqueras sería considerado como socialmente responsable. Por este motivo, el sector de la ISR de EE.UU., que actualmente se calcula que gestiona 2.300 millones de dólares, podría estar sobrevalorado.
Tal y como cabía esperar, los países europeos se encuentran en etapas diferentes de la evolución de la ISR y ponen énfasis en distintos factores éticos, sociales y medioambientales.
El Reino Unido y Holanda son los mercados de ISR más desarrollados. Muchos gestores de fondos de estos países han empezado a integrar estrategias de diálogo constructivo en sus productos de inversión ética para particulares, dejando atrás sus inicios basados en una preselección negativa. Esto significa que los inversores adoptan un enfoque activo en sus inversiones ya que se comprometen con las compañías en las que han invertido.
A diferencia de los casos anteriores, el mercado francés supone un estudio interesante para los gestores de fondos de ISR. Actualmente Francia está considerada por muchos como el mercado de ISR más dinámico de Europa ya que el número de este tipo de fondos se ha doblado en el último año. Los fondos franceses tienden a seleccionar compañías que han obtenido una mayor puntuación en cuestiones sociales y medioambientales. Sin embargo, en Francia, el diálogo constructivo todavía no es muy habitual, aunque la situación podría cambiar en el futuro gracias a la creación de un comité especial de sindicatos, debido a la ley Epargne Salariale del 2001. El comité ha presentado seis criterios estrictos que son vinculantes legalmente. La participación de los poderosos sindicatos franceses en la ISR estimulará sin duda la creación de este tipo de fondos, pero es probable que provoque que el mercado francés ponga más énfasis en los temas sociales.
En otros países europeos también se ha apreciado un cierto crecimiento de los fondos ISR a pesar de los mercados tan difíciles que existen. Alemania, Bélgica y Suecia han aprobado varias reformas legislativas para obligar a los gestores de fondos de pensiones a revelar información sobre sus políticas medioambientales y sociales, pero aún adoptan distintos enfoques en lo referente a la inversión responsable.
A principios de este año, el Parlamento español presentó una serie de propuestas que, en el futuro, podría obligar a los fondos a que expongan los criterios éticos utilizados para escoger sus inversiones. Sin embargo, la legislación es sólo un factor más que influye en el crecimiento de la ISR y en Europa se está usando con cautela como medio para darle mayor importancia a este sector.
Las políticas de ISR de Europa están influidas directamente por la valoración que reciben las compañías según sus políticas de responsabilidad social de las empresas (RSE), y en este aspecto también estamos lejos del consenso. Las agencias de valoración de ISR tienen distintos enfoques y normas de calidad. Los informes de desarrollo sostenible han adoptado distintas formas. Esto se debe a las características específicas de cada compañía e industria, pero también a las singularidades de la cultura o del país. En los países anglosajones, los indicadores sociales más importantes acostumbran a estar relacionados con la discriminación o el trabajo infantil, mientras que en Francia y Alemania se le concede mayor peso a los indicadores que evalúan la política de empleo y las condiciones de trabajo.
En los últimos tiempos, se ha prestado una importancia cada vez mayor a la ISR: las reformas públicas se han extendido por toda Europa, un número cada vez mayor de fondos ISR han entrado en el mercado, se han multiplicado las asociaciones de ISR activas y un gran número de estudios ha demostrado que las ISR alcanzan como mínimo tan buenos resultados, o a veces incluso mejores, como las inversiones tradicionales. Sin embargo, existe una imperiosa necesidad de homogeneización de los informes de desarrollo sostenible, de las normas de calidad para las agencias de evaluación y, en último lugar, una mayor transparencia de los fondos ISR. En los próximos años se debería fomentar la cooperación entre los accionistas de ISR, difundir las mejores prácticas y desarrollar leyes que apoyen de forma activa el mercado de la ISR. Para que el proceso sea más rápido, la ISR debe entrar en la fase de desarrollo de la convergencia, profesionalismo, credibilidad y la viabilidad europea.
Por todo ello, Eurosif nació con la ambición de ayudar a dar forma al movimiento de la ISR en Europa. Fue creado en el año 2001 por cinco foros nacionales de ISR con el apoyo de la dirección general de Empleo y Asuntos Sociales de la Comisión Europea. El objetivo de Eurosif es fomentar la integración de cuestiones éticas, medioambientales y sociales en los servicios financieros europeos y crear una red multisectorial. Entre sus recientes actividades se incluye la exigencia para la inclusión en el borrador de la directiva para Instituciones Proveedoras de Pensiones (directiva IORP) de una medida que obligue a los gestores de fondos a revelar en qué medida observan criterios de RSE; el desarrollo de unas directrices de transparencia paneuropeas para fondos ISR para particulares y la exigencia de que los inversores estén representados en el Foro Multilateral sobre la RSE organizado por la Comisión Europea. Los objetivos para el futuro son diversos. En primer lugar, Eurosif está suscribiendo fondos en toda Europa para poner a prueba las directrices de transparencia que se han aprobado recientemente. En segundo lugar, la organización publicará un informe sobre el estado del mercado institucional europeo de la ISR en otoño de este año. En general, los esfuerzos actuales y futuros ayudarán a entender mejor el sector de la ISR.
En definitiva, la ISR es un sector en crecimiento dentro de la comunidad financiera que puede convertirse en una herramienta para mejorar el gobierno corporativo. Para que sea efectiva es importante que compañías, inversores y políticos trabajen conjuntamente con el objetivo de sacar el máximo partido de este potencial.
Dada la diversidad del movimiento ISR, costará tiempo, paciencia y mucho trabajo que el ISR cree un camino común desde los distintos enfoques que ahora existen. En este momento, los fondos ISR son pequeños, pero es uno de los sectores de crecimiento más rápidos del ámbito de la gestión de fondos. Tal vez en los próximos años quedará claro que la ISR es una herramienta que puede resultar muy efectiva para influir de forma positiva en el gobierno corporativo.
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